lunes, 18 de agosto de 2008

BAJAR LA CABEZA


Este análisis está dedicado a quienes aún no se han querido enterar, que hacer cualquier cosa para zafar, es una mala práctica.


A veces hay más paralelismo entre el deporte y las relaciones laborales de lo que pensamos, sólo hay que buscar y estar dispuestos a encontralas.

No por repetida hasta el hartazgo es poco emocionante la imagen del nadador norteamericano en el podio de los Juegos Olímpicos recibiendo la medalla de oro.

Habrán visto como, por efecto de su altura y del lugar en el que se sitúa, debe doblar el tronco y bajar la cabeza, para que le puedan colgar el premio.

Eso sí que es grandioso, honorifico, sublime, es el premio a tanto esfuerzo y tanta dedicación, a tanto renunciamiento personal en pos de un objetivo, es un espectáculo digno de verlo una y otra vez.

Pero no siempre es así, algunas veces hay que agachar la cabeza, pero de vergüenza cuando las cosas se han hecho mal, cuando en pos de un beneficio personal desmesurado se ha perjudicado a otros y alguien, por ejemplo un Juez, le pone blanco sobre negro.

Quizás así pase cuando desfilen por los Juzgados los atrevidos especuladores de poca monta que hayan pretendido pasar la ley por el costado y que en los años de gloria se hayan enriquecido y hasta hayan tenido personal con nulas funciones en sus plantillas, familiares obviamente, que sólo han aportado cada mes su recibo de la tarjeta dorada o platino.

En algunos casos también, que hayan pretendido despedir al personal aduciendo causas objetivas, cuando lo único objetivo haya sido el despilfarro y la temeridad en sus acciones.

El artículo 71 de la ley Concursal es buen freno y quizás por eso es que no hay tantos concursos voluntarios presentados, ya que no habría que extrañarse que ante el cierre tardío del grifo de los préstamos, alguno se haya vendido y comprado cosas, solares o alguna otra cosa de su propiedad, aprovechando alguna empresa limpia de su grupo.

Válgame Dios si debieran revisar algunas transacciones de los últimos dos años, vade retro, Satanás.

Dicen que hay, y porque dudarlo que así sea, algunos que invocando causas objetivas pretenden despedir a miembros de su plantilla, disfrazando “objetivamente” lo que serían despidos improcedentes y algunos otros que hasta lo hacen sin pagar siquiera los 20 días, subordinándolo a problemas de tesorería.

Afortunadamente se están concretando las devoluciones del IVA, con lo cual muchos ilíquidos de hoy serán alegres poseedores de algún mínimo capital para atender sus obligaciones y ahí aparece otra pregunta: ¿cuales son sus obligaciones y ante quien?

Si sus obligaciones son con sus empleados que no han cobrado, bien, si es con los acreedores, bien pero si el concepto de “las obligaciones” conlleva la inclusión de su propio beneficio o la atención de su propia problemática, entonces vamos mal.

Seguramente esto no pasará, y el tan merecido (?) cambio de coche de alta gama podrá esperar un año más, así como algunos otras obligaciones de carácter suntuario para el resto de los mortales podrán ser realizadas en el futuro, aún cuando dicho proceder traiga aparejado algún episodio de ansiedad de algún miembro de su círculo mas íntimo.

El Fondo de Garantía Salarial, debe reservarse para casos extremos y no para aquellos en los cuales el exceso de intrepidez haya provocado algunos de los desastres que en número creciente se verán en el futuro inmediato, ya que si no, será la misma sociedad el reaseguro de los especuladores y eso es bastante poco justo.

Ojalá que nada de todo esto suceda, ya que sería una verdadera lástima que algunos que han frecuentado playas de alto standing, nacionales o limítrofes y que invernen en sofisticados lugares aptos para el esquí y que se hayan deleitado en restaurantes de varios tenedores luciendo ropa de marca, deban agachar la cabeza y no estén en ningún podio y mucho menos le estén por colocar ninguna medalla.

Algunas veces aflora la conciencia y en otras, los Jueces ayudan a los más remisos, esas son las reglas del juego, eso es el estado de derecho.

CARA COLORADA COMO UN TOMATE


Este análisis está dedicado a los que infravaloran las opiniones ajenas, a partir de los comentarios aparacidos en algunos blogs económicOs sobre el tema del concurso personal del principal accionista de Martinsa Fadesa.


Según puede leerse, se dice que:

Tengo en muy alta estima este blog y a los gurús que lo dirigen, además también intervienen normalmente personas interesadas en asuntos económicos y empresariales que hacen comentarios realmente interesantes. pero por sorpresa encuentro que los comentarios que se están haciendo en esta noticia son mas parecidos al programa “el tomate”.
Vamos por partes.

Como será de tu conocimiento los comentarios son el producto de la invitación que el blog mismo hace y también son sometidos a un proceso de moderación, mediante el cual se determina si lo enviado es insertable o no, con lo cual parecería que la estima a quienes lo dirigen nos es tan alta como parece, situación con que estoy en absoluto desacuerdo.

Jamás he leído un comentario fuera de lugar, independientemente que estuviera de acuerdo o no con su contenido.

También manifiestas tu sorpresa por determinados comentarios que se serían propios del extinto programa de televisión y debo reconocer que ese juicio peyorativo respecto a la opinión ajena, entraña peligros insondables.

Los blogs a los que habitualmente accedo, ya sea como relax, como elementos de información, de formación y para expresar libremente mis ideas, no son el Foro de Davos (Suiza) ni la Asamblea de las Naciones Unidas, por lo cual no encuentro motivos de ninguna índole para desprestigiar las opiniones ajenas, salvo que ahora el pensamiento único sea la forma que tengamos para comunicarnos y expresarnos.

También puede leerse.

Entiendo que cualquier persona mientras no falte al respeto puede intervenir aquí, pero por favor no entremos en adivinanzas de si el Sr Martin tiene o no tiene , o ha robado o apriado u ocultado bienes, por favor hablemos de Economía, no somos porteras.

Hablar de economía en forma aséptica, fuera de lo que le sucede al principal sujeto de la ciencia, es una receta demasiado ortodoxa y probadamente fracasada.

Si fuera así, las cosas se resolverían más fácilmente, pero hay algo que se denomina “coste social” y que involucra a la vida misma de las personas, por lo cual si la gente se queja, si manifiesta sus enconos, si ve como las cosas se deterioran y la calidad de vida que nos debería ofrecer el estado de bienestar se encuentra en retroceso, esta muy bien que lo diga.

O acaso las penurias provocadas por la crisis económica y por la desconfianzas que generan ciertos actores, que luego de irles muy bien durante el boom hoy socializan sus perdidas ¿deben ser motivos de una entroscopía anal?

Con relación a la invitación a hablar de Economía ya que no somos porteras, con toda humildad y respeto diría que:

Esta parte del mensaje incluye una peligrosa triple discriminación.

En primer lugar de género, ya que parece que las mujeres que se desempeñan en tal noble función únicamente se dedican a manifestar comentarios absurdos o infamantes,

También de escasa consideración para los trabajadores, ya que por su condición de atender una portería, o ser conserjes no se sabe bien con que subvalor se los pretende asimilar y por último parece una convocatoria a los Chicagos Boys o a los egresados de Harvard, como si el resto no tuviera derecho a expresarse de lo que le venga en ganas, aún sin tantos conocimientos, pero seguro con gran sensibilidad, quizás mucho mayor que los entendidos economistas que titulizaron, empaquetaron, crearon estructurados de nombres inentendibles y embarcaron a la economía mundial en la mayor crisis de los últimos 80 años.

Desde mi posición neófita, me quedo con la opinión de la gente, hasta con la de alguno que se pase un poco con sus dichos, producto de la angustia y la desesperación.

Y volviendo a “el tomate” del principio, creo que realmente no está nada mal, aunque lamento que no se haga un programa parecido donde, se deberían poner rojos como un tomate muy maduro, pero de vergüenza, los que dieron préstamos hipotecarios a casi cualquier insolvente a corto plazo, los que irresponsablemente tomaron préstamos sin darse cuenta que el sueño americano era una utopía para muchos, los que llegando en coches de alta gama y siendo elementales especuladores usurparon títulos y honores convirtiéndose en promotores, los que apostaron a la recalificación de cuanto suelo rústico compraban, los que no se dieron cuenta que la vorágine de la construcción era pan de hoy y hambre de mañana y no reorientaron el crédito y la lista puede seguir, a esos habría que ponerles la cara colorada y repito, como a un tomate bien maduro.

Seguramente en esa lista no habrá porteras ni ninguno de los que opinan desde los sentimientos, aunque sus conceptos no sean de tesis en ninguna universidad de excelencia.

Por favor, respetemos las opiniones ajenas, sin menoscabo ni comentarios que las desacrediten, ya que nunca los fanatismos ni las prácticas excluyentes o expulsivas han sido buenas consejeras.

miércoles, 13 de agosto de 2008

EMPRESAS POBRES + EMPRESARIOS RICOS


Este análisis está dedicado a Néstor Francisco, el portugués, con quien dimos vida a la Coordinadora de Técnicos y profesionales de la Construcción, allá en mi Buenos Aires, querido, cuando la democracia se re estrenaba.


A principios de la década del 80 conocí a un socialista argentino de firmes convicciones democráticas y una marcada formación política y doctrinal, el cual repetía hasta el hartazgo su apotema de que en el mundo capitalista, había una constante: empresas pobres con empresarios ricos y realmente de tanto escucharlo creí en su sentencia.

Ese viejo adagio se ha dado por tierra con las novedades que se están dando, tales los casos de algunos grupos empresarios muy consolidados de la geografía peninsular e insular.

En ambos casos, en forma simultánea o casi simultánea, sus propietarios también se acogieron a los parámetros de la Ley Concursal y de ese modo afrontarán sus situaciones particulares, respondiendo con su patrimonio y ocasionando los menores inconvenientes a sus acreedores.

Obviamente queda el análisis de la justicia para determinar cada situación y del mismo modo que el articulo 71, sirve para deshacer operaciones de compras de empresas, sirve para determinar si las ventas que se hicieron en los últimos dos años fueron como debían ser, tal como todos en el Estado de Derecho las tratamos de hacer y los sectores más desprotegidos las realizan sin hacer ninguna pirueta, para esquivar ninguna cosa, como Dios manda.

Pero este tema también nos da la posibilidad de ver la otra cara de la moneda, los que con sus actitudes despilfarratorias y su elevado nivel de especulación han llevado, junto a las subprime, los ninjas, el aumento del costo del petróleo y la suba casi sin límites de los alimentos, a esta situación de la que cuanto menos se tardará un rato en emerger y alguna lastimadura social quedará.

En cada foro que se precie de tal aparecen quejas, dudas, incertidumbres, reclamos etc., de empleados muy asustados, preocupados y hasta enojados con sus empleadores, porque algunos se siguen movilizando en coches de gran cilindrada (que no tiene nada de malo) disfrutando de sus merecidas vacaciones en sitios de ensueño (que tampoco tiene nada de malo) y hasta viviendo como ricos en un país que está un poquitín desacelerado económicamente hablando (y eso tampoco tiene nada de malo) pero lo que si tiene bastante de malo, es que algunos no paguen los sueldos, reduzcan o pretendan reducir sus plantillas mediante ERE`s cuyas propuestas sean lindantes con la humillación, que no hayan podido, no hayan querido o no hayan sabido ahorrar ni un duro en las épocas paradisíacas o peor aún, que lo guardaron no lo traigan de algún paraíso.

Así las cosas, septiembre nos espera con pronóstico reservado, y la actividad farmacéutica quizás trabajando a full en la elaboración de antidepresivos y sedantes de todo tipo, con este cuadro de situación esperemos que los pronósticos no se cumplan y si se cumplen que cada uno asuma su cuota de responsabilidad, entre ellos quienes más se han beneficiado con el boom de los últimos casi tres lustros ¡¡¡faltaría más!!!

Según leía en el periódico mayor circulación, en una carta de lectores reciente, los próximos damnificados por la situación podrían ser los ayuntamientos, ya que la caída de la construcción afectará, y quizás mucho, sus presupuestos.

Pero no todo está perdido, con el personal disponible podrán efectuar inspecciones muy minuciosas y quizás detecten alguna cosita que se hizo sin permiso, algún sótano que alguien se olvidó de declarar o alguna otra obra, que en la etapa de vorágine alguien no haya presentar simplemente por el apuro, porque estas cosas, como las brujas, no existen, pero que las hay, las hay, cuanto menos en sentido figurado.

La tortilla no se dio vuelta, la tortilla se está quemando y no estaría de más recordar algunos refranes que son muy ilustrativos, tal como ese que en su versión suavizada plantea que: Aparte de servicial ¿hacer la cama?

Además de haber creído en los bancos, en las promotoras y hasta de haber trabajado en ellas y para ellas, ahora algunos pretenden que la gente se quede afeitado y sin visita y hasta hay que aguantar estoicamente los planes de viabilidad que se hacen para garantizar el cobro de todos los acreedores, con la menor quita y en el menor tiempo posible ¡¡¡ que tiene tomate, la cosa !!!

Al final, mientras los que instalaron ascensores de mayor número de paradas que cantidad de pisos había en sus propiedades, veranean como duques, comandan coches de alta gama por las autopistas (que pagamos todos) sin más preocupación que contratar un par de bufetes prestigiosos o los que encuentren (uno para el fuero comercial y otro para el laboral) el resto de la gente, empleados, contratistas, subcontratistas, clientes y cuanto ser viviente esté relacionado con la industria del ex boom, a seguir el camino hacia Agua y Ajo (aguantarse y a jorobarse).

A juzgar por lo que algunos o muchos, para ser más preciso, están viviendo o esperan vivir en el futuro, lo llamaré hoy mismo a ese profeta lusitano que conocí hace un cuarto de siglo y le pediré perdón por haber dudado, al menos un instante, de sus enseñanzas, ya que como dice la canción: la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida.


martes, 29 de julio de 2008

YA ESTÁ BIEN

Este análisis está dedicado a los que aún no se han enterado de quienes son los verdaderos responsables del presente negro que se vive en España, cuyo pronóstico es que seguirá oscurenciendo y que en vez de reparar en los errores cometidos, casi pretenden culpar a los inmigrantes de la crisis.

Lo que sigue es la opinión incluida en un blog económico español, en fecha muy reciente y la base de mi comentario posterior.

Estuve currando en una empresa y una frase de un inmigrante me hizo ver la realidad. El inmigrante debía un montón de facturas a la empresa por su derroche y la frase que me dijo el inmigrante fue: -ahorita me voy a mi país y os dejo a todos con el culo al aire sin pagar.

Los que de verdad perdemos somos los Españoles, no los pobrecitos de los extranjeros. Ellos solo pueden ganar y mejorar pero no perder: España al completo está así, hipotecada y sin salida. Quizás un inmigrante lo tenga hasta más fácil porque los hay que se van a sus países y dejan las deudas aquí en España colgadas.
Y como en sus países no hay leyes de ningún tipo nadie los va a buscar para que paguen. En cambio los españoles lo tienen más crudo, tienen las deudas, tienen como avalista a los padres jubilados con una casa antigua… En definitiva que los “pobrecitos” no son los inmigrantes si no los españoles.


Sin pretender erigirme en representante de los inmigrantes, ni mucho menos, creo que hay conceptos que se están vertiendo que son cuanto menos altamente preocupantes.

Descarto de plano que esta sea la opinión generalizada de la sociedad española en su conjunto y que las opiniones que comienzan a circular puedan ser el producto de un análisis no muy minucioso de la realidad.

Me consta, que una constructora valenciana subsidiaria de un grupo inmobiliario establecido en una comunidad del norte, hace casi 5 meses que no paga sus sueldos a la totalidad de sus trabajadores y cuyo propietario no es precisamente un inmigrante.

Alcanza este caso, único (?) quizás tan único como el conocido por el del análisis que precede, para decir que ¿el empresariado del sector, de origen no inmigrante es todo igual? Definitivamente No.

El “ahorita” me suena latinoamericano, de Brasil para arriba, ya que en el sur no se habla así y el dejar “con el culo al aire” me hace pensar en alguien que lleva tiempo en España, ya que esa frase es muy poco usada por los latinoamericanos, con lo cual si lleva tiempo, también sería bueno saber, como para entender de que estamos hablando, si el permiso de trabajo lo obtuvo por el efecto llamada o si lo consiguió presentando un bonobús. Como para ir acotando el tema.

También el suponer que “… quizás un inmigrante lo tenga hasta más fácil porque los hay que se van a sus países y dejan las deudas aquí en España colgadas Y como en sus países no hay leyes de ningún tipo nadie los va a buscar para que paguen…” es un peligroso concepto, ya que no sólo se estaría presuponiendo que los inmigrantes son delincuentes, por su condición de no haber nacido en esta bendita tierra, sino que el mundo extracomunitario es un burdel, sin ley y sin orden y donde la gente aún se comunica con el burun- bumbúm de los tambores, en un concepto colindante con la xenofobia, con un desarrollado menosprecio respecto de la gente que viene de otros países y como diría Tarufetti, y de los países también.

Luego del proceso de “xenofobius tremens” sin solución de continuidad se da paso al victimización al sentenciar que: ” En cambio los españoles lo tienen más crudo, tienen las deudas, tienen como avalista a los padres jubilados con una casa antigua” si ese es el caso típico, quizás sería bueno replantearse si alguna cuota de responsabilidad no se tiene al haber solicitado préstamos hipotecarios requiriendo el aval de los padres jubilados, si los bancos no percibían que ese solicitante al menor conflicto engrosaría la lista de morosos (¿hipotecas subprime?, ¡olé!) y si el sistema en su conjunto no falló en alguna parte a través del tiempo, ya que de otro modo parece no entenderse como se llega a esta situación.

Mientras que se sigan buscando chivos expiatorios (inmigrantes, bancos, gobiernos, publicidad, etc.) sin asumir una autocrítica seria, prudente, coherente y realista y de ser cierto y difundido el tema de jubilados avalistas, cada día será más negocio la construcción de geriátricos (como se dice en la otra orilla del Atlántico) o de residencias para la tercera edad, en su traducción más españolizada, porque más de uno quizás deba irse a vivir debajo de un puente, pero eso sí, yendo a la urbanización del hijo, algún domingo de verano para disfrutar de la piscina.

Para finalizar, no creo que: “En definitiva que los “pobrecitos” no son los inmigrantes si no los españoles”, sino que son y serán los inmigrantes y los españoles que aún no hayan entendido la situación, que no entiendan que es lo que se debe hacer, que no entiendan como se ha llegado a esto y que crean que este “problemita” se solucionará pronto y que sólo los va a afectar en el pago de la hipoteca.

Como se diría a otro lado del charco: se acabó el tiempo de tirar manteca al techo, es hora de enterarse.

lunes, 21 de julio de 2008

GUANTANAMIZACION

Este análisis está dedicado a quienes desde el pensamiento ultraliberal o respondiendo a oscuros intereses, pretenden que la cuenta del banquete pantagruélico sea pagada por los que ni siquiera comieron las migas que cayeron de la mesa.

Cada día aparecen más intentos de incorporar en el inconsciente colectivo la necesidad de cargar sobre las espaldas de los trabajadores una parte abusiva y absolutamente desproporcionada del peso de la crisis.

Del mismo modo que a finales del 2.007 no había día en que el tema de las caídas de empresas era moneda corriente, hoy hay que quitar la cizaña del trigo en la información y ver que se perfila entre tantos encuentros de libres pensadores y filósofos de la new age, post explosión subprime.

Se organizan encuentros, congresos, seminarios, reuniones técnicas, presentaciones de estudios y todo cuanto evento de carácter pseudo científico sirva para ir introduciendo la idea de descargar en los únicos que carecen de posibilidad de gritos, la brasa ardiente de la orgía inmobiliaria-financiera.

Seamos claros ¿cuántos concursos necesarios se han admitido impulsados por los trabajadores?

Es así, como reconocidos intelectuales devenidos en lobbistas de quien sabe que intereses, no cesan de efectuar propuestas tendientes a la reducción del coste laboral incluyendo las recetas más tradicionales, ortodoxas y poco imaginativas, a las que cualquier observador no demasiado enterado puede intuir respecto de quienes serán los beneficiarios y quienes los perjudicados.

Flexibilización salarial, Coseguros, reducción de indemnizaciones llevándolas a 12 días por año, según lo último que leí, aunque que no descarto que en poco tiempo algún otro audaz se atreva a proponer bajas aún mayores y porque no hasta eliminarlas por completo, aumento de la jornada laboral y cuanta genialidad la imaginación permita, obviamente respondiendo a su ideario, el cual espero que esté exento de cualquier influencia que pueda formar parte de su declaración de la renta.

Este no es un tema menor, aunque falta la fresa del postre y considerando la sublimación del pensamiento reinante en el mundo globalizado no sería de extrañar que en algún momento se comenzara a plantear la retroactividad de las modificaciones, quizás hoy pueda parecer lindante con la locura pero a situaciones excepcionales (y esta lo es) propuestas también excepcionales.
Con este planteo limítrofe con la paranoia podría llegar a conseguirse que las sentencias que se emitan en el futuro pudieran contener estos elementos preconciliares, esto no pasará ya que tiraría la seguridad jurídica a la basura, pero cuanta sugerencia asintótica exista o pueda ser imaginada no debe descartarse y obviamente estar lo suficientemente alertas, ya que uno nunca sabe por donde se la intentarán colar.

Mientras tanto se ve, casi con sentido morboso, que día a día se anuncian nuevos planes de reducción de personal, con lo cual es dable pensar que todas las plantillas estuvieron sobredimensionadas, ya que si en el futuro inmediato todo se puede hacer de una forma que hasta hace poco no podía (en relación con la cantidad de trabajadores) será porque algunas empresas eran en realidad ONG y nadie se había enterado.

No seria de descartar que en algún tiempo, los trabajadores con representación junto con aquellos que sólo se representan a si mismos y los que representándose a si mismos ya ni son trabajadores, se replantearan la situación y en forma mancomunada se expresaran en algún sentido.

Da terror ver las cifras de despidos que se van planteando, cada vez se habla menos de cientos para ser en la actualidad de a miles y que nadie dude que esto traerá cola.

Si crece la morosidad, como todo parece indicarlo, los bancos y cajas se quedarán con alguna propiedad, la cual seguramente la pondrán en el mercado y su objetivo ultimo será recuperar lo que en cada caso han prestado, ergo, se volcarán al mercado al precio de las hipotecas lo cual conllevará una baja de todos los demás, ya que así funciona el sistema.

De todos modos si siguen con el grifo un poco cerrado será difícil comprar, con lo cual hasta que este círculo poco virtuoso no se corte habrá que esperar pocas nuevas promociones, pocos nuevos trabajos y poca reducción del paro, más bien todo lo contrario.

Parece increíble, aunque no tanto, que las acumulaciones del pasado se mezquinen en el momento del pago de las indemnizaciones, único reaseguro que la gente tiene ante un esquema de libertad de mercado como el vigente en occidente, máxime cuando en épocas de vacas gordas el reparto no incluía a las plantillas, eso si que es capitalismo puro y duro.

El sistema bipolar de ahora socializar las pérdidas y nunca los beneficios es poco ético y la posición de los sindicatos en este tema es definitoria, la no aceptación de la guantanamización de los derechos es un pilar de las relaciones, para la resolución de cualquier conflicto laboral y obviamente social.

Quienes asumieron mayores riesgos lo hicieron en la búsqueda de mayores beneficios económicos, sociales o de cualquier otro tipo, pero no se me ocurre pensar que hayan sido guiados por un exacerbado espíritu filantrópico y de futuro distribucionista, con lo cual parece lógico que, si se dio vuelta la tortilla asuman sus responsabilidades como corresponde, sin distracciones ni picardías, máxime cuando algunos en la bonanza esquizoide no repararon en compromisos, tanto en el dar como en el pedir, o lo que es aún peor, la ambición desmedida los llevó a vivir en una nube irresponsable de la cual hoy se lamentan y arrastran al conjunto de la sociedad.

viernes, 18 de julio de 2008

Art. 71 de la ley concursal : ¡¡ VAYA TELA !!

Este análisis está dedicado a los que habiendo vendido sus empresas hoy puedan estar sufriendo porque quizás deban recomprarlas y a los que se vendieron a sí mismos, mediante sus propias empresas, por ejemplo solares, para que el futuro no los tome por sorpresa.


No me extraña la posibilidad que se plantea en el artículo 71 de la Ley Concursal, pero no podemos dejar pasar la oportunidad de hacer algunas reflexiones:

Por ejemplo:

Ante el supuesto que dicha situación se concrete y que se resuelva en sentido positivo, presupongo la ansiedad que acompañará a todos aquellos que hayan vendido sus empresas en los últimos dos años, ya que en casos que sus compradores tengan problemas y sigan la misma vía, todos tendrán que recomprar las empresas de las que se han desprendido.

Ante esta situación potencial, pero no por eso imposible, se establecería algo así como una garantía adicional de 2 años en las transacciones, mediante la cual si luego de todos los estudios previos el comprador tiene problemas por la compra, el vendedor garantista tiene que devolver lo que ha cobrado y esperemos que lo tenga, ya que sino ¿que pasará?

Seguramente esta genialidad traerá cola, ya que varios se podrán o querrán subir al mismo tren y con este mecanismo de reaseguro no estoy seguro como queda el concepto de libertad de mercado, piedra angular de las economías capitalistas, ya que este coeficiente de seguridad añadido con el que se blindan las operaciones, no harán más que incrementar los recaudos antes de vender, los precios obviamente subirán y serán los consumidores quienes en definitiva se harán cargo de las diferencias.

¿Se imaginan? Fondos especiales de Seguros de recompra, la gente invierte, los vendedores de empresas lo toman, si a los dos años no hay reclamo todo ganancia, alta rentabilidad y si hay problemas, que se yo, alguien se hará cargo, pero generalmente no pasa nada.

Quizás ya exista una empresa que se dedique, sino, a pensarlo, el mundo es una oportunidad.

El tiempo será testigo del verdadero encuadre que se le dará al tema.

Como decía Jorge Luis Borges, perdón por mi ignorancia, pero afortunadamente no se deben haber efectuado ventas entre empresas de un mismo grupo, como un mecanismo de autofinanciación cuando los préstamos bancarios se comenzaron a endurecer, y aclaro, mi pensamiento es en general y no referido a ninguna empresa o grupo en particular, para evitar malos entendidos.

Como seguro que esto no ha pasado con ninguna, nadie debe temer que llegado el caso que alguna entre en concurso se pueda llegar a resolver que las operaciones realizadas en los últimos dos años deban volverse para atrás ya que en ese caso, ardería Troya.

Ni que decir con empresas que formando parte del mismo grupo mantienen la relación disimulada o sumergida, en cuyo caso la situación sería aún peor.

Nada de esto pasará, pero ¿se imaginan? Vade retro, Satanás.

Según recoge la prensa, el ERE de una firma que acaba de presentar un concurso voluntario en A Coruña ha sido rechazo por los sindicatos con lo cual se abre un a instancia superadora que marca el inicio inequívoco de un nuevo conflicto social, que más rápido que tarde, habrá que resolver, algo así como la rebelión de las masas, en un cuadro inequívoco de la nueva realidad que se espera afrontar.

Esto no termina aquí, junto con los instaladores de la idea de la reformulación de las pautas laborales (aumento de jornada en Europa, flexibilidad, congelamiento de salarios, revisión de pautas indemnizatorias, en síntesis todo lo que hace al trabajador) empieza a notarse con mayor nitidez la tentación de instaurar otro tema y es que los concursos de acreedores son buenos.

Con esta teoría, por ahora subliminal y “underground” se pretendería crear este nuevo sentimiento en la sociedad, que los procedimientos se han abreviado, que los plazos se han acortado, que se trata solamente de una accidente en la vida de la empresa (obviando el análisis de algunos elementos que matizarían la cuestión) y que en definitiva lo mas importante es la preservación y viabilidad del proyecto empresario.

Esto parece apuntar a un cambio de mentalidad de la sociedad, donde lo que aparentemente es malo se lo pretende convertir en bueno, lo grave en inocuo y lo trascendente en secundario.

A pesar de todo esto y exponiéndome a que me envíen a un neuropsiquiátrico por lo que diré a continuación, creo que aún mucha gente no se entera de lo que pasa y siguen pensando que la crisis inmobiliaria perjudicara a los promotores y a los constructores, sin entender que seguramente será a alguno más.

Las dificultades existen, la situación parece que es peor que otras por la cantidad de factores que la integran y la solución, alguna solución, tardará en llegar y habrá que ver quien está en ese momento para darle la bienvenida al charter de la nueva bonanza.

La reducción del IVA en la construcción, la compra de suelos a los promotores para construir viviendas, la disminución de las cargas en los VPO y muchas otras variantes e ideas seguramente serán maravillosas y solo resta esperar que esas u otras se apliquen o se profundice sus aplicación y que den los resultados que todos esperamos.

Mientras tanto yo propongo, como una pequeña colaboración que se extienda el mes de Agosto hasta fin de año, ya que sino los últimos días del verano frente a los Juzgados, quizás se parezcan, por la cantidad de gente que acudirá, al primer día de las rebajas.

miércoles, 16 de julio de 2008

FANNIE MAE - FREDDIE MAC


Este análisis está dedicado a los babys boom, con la esperanza que estos dolores de parto sean premonitorios de un feliz alumbramiento y que permitan sacar las enseñanzas mínimas para que en el futuro no se cometan los mismos errores.


Hace pocos días en Estados Unidos el Indy Mac Bancorp, especializado en la concesión de hipotecas, quebró; estos dos que dice el titulo (Fannie Mae y Freddie Mac) están como mínimo complicados; en Inglaterra la cosa parece que no está mucho mejor; Dinamarca ha sido la primera economía de la Unión Europea en ceder al embate de la crisis y entrar en recesión y ¿acabará aquí?

Me encantaría pensar que si, pero en realidad lo dudo.

En 1945 explotaron las bombas atómicas, Hiroshima y Nagasaki fueron devastadas, en 1986 explotó la central de Chernobyl; ambos acontecimientos dejaron un tendal en el momento y las consecuencias de las radiaciones se mantienen hasta el presente.

Con estos antecedentes, o sea el de daños a través del tiempo, sobre hechos puntuales es que veo un símil preocupante.

La actual situación no es ni por asomo comparable con esos sucesos terribles que al principio enunciaba, pero algo me hace pensar que sus consecuencias, al menos bajo el punto de vista psicológico se manifestarán en algunos en forma contemporánea y en otros, quizás muchos, algún tiempo más adelante.

La sumatoria de efectos ocurridos en los últimos 10 o 15 años, marcados por las consabidas y archiconocidas baja inflación, bajas tasa de interés (obviamente), bajo precio del petróleo, mucha inversión, mucho trabajo, buenos sueldos, excelente calidad de vida y gran movilidad social, será un recuerdo que nos perseguirá como a un adolescente pauperizado el recuerdo de una su infancia feliz en un castillo.

Esa generación regada con la lluvia de la fantástica bonanza, formada principalmente por los hijos del Baby-boom y quizás también por sus padres, están en vías de despertar del sueño y por lo menos por algunos varios que conozco, me dan la sensación que siguen remoloneando en la cama, tapándose con la almohada, para que el sol de la mañana no les penetre por los ojos.


Llega el alba, suena el despertador, la noche ya pasó hay que levantarse, estas consignas metafóricas parecen no querer ser escuchadas y me pregunto que sucederá el día después.

Si la ola viene de paliza aquí y en Estados Unidos, en Inglaterra y en Dinamarca por citar sólo algunos lugares donde la crisis financiera se está haciendo sentir con elocuencia, donde las subprime están dejando huellas, como si fueran disparadas desde el Enola Gay, existen varias razones y posibilidades para atrincherarse y aguantar el bombardeo.

Una posibilidad es aceptar la situación, achicarse en lo que se pueda, no asumir nuevos compromisos, bajar a la realidad, poner los pies sobre la tierra y guardar la tarjeta para casos de extrema urgencia o suponer que es pasajero, que aparecerán soluciones antes que nos afecte personalmente y que mientras tanto la van a pasar mal otros, pero yo no porque….., siempre que llovió, paró.

Si esta es tu opción no pierdas el tiempo en seguir leyendo, aprovecha las rebajas, todavía quedan carteras Louis Vuitton a precios más que convenientes y en las agencias de viajes hay plazas para la Polinesia, a precios que quizás nunca se repetirán.

Tu mismo.

Pero si continúas, podemos seguir compartiendo algunas dudas:

No dejo de preguntarme como será el día después, cuando los que se han negado a asumir esta cruda realidad, deban convivir con ella y de una manera u otra tengan, sin más, que reducir el consumo y hasta resignar la calidad de vida, porque a no dudar que si esto se profundiza, como todo parece indicarlo, más de uno deberá cambiar el coche por el autobús y la gran superficie cubierta por otra descubierta, mercadillos, que le dicen.

¿Qué pasará con esta generación que se acostumbró a independizarse junto con la entrega del piso, cuando deban postergar la compra de la última tele de superplasma? hasta la próxima paga, por las dudas.


¿Estarán debidamente enterados que el tema que se viene es la flexibilización laboral, o sea la reducción de costes en las contrataciones incluyendo los congelamientos de salarios y fuerte reducción de las indemnizaciones?

Fuera de cualquier sentimiento alarmista, alcanza con ver como diariamente los medios dan cuenta de estos temas, todos tratados o impulsados por los más diversos tertulianos o influyentes generadores de opinión.

¿Qué pasará en ese momento? ¿Despertarán malhumorados como chiquillos que deben ir a la escuela?

¿Se darán un chapuzón en el lago de la humildad o por el contrario tomaran aire en las altas cumbres del resentimiento?

Poco importa si a esta situación se la llama crisis o si se la designa con otro nombre, la cuestión es la magnitud que supera cualquier disquisición semántica y si el debate se centra en la denominación, estaremos dando una muestra escasa de madurez, es no más que evitar o no poder asumir la obligación de aportar ideas realistas amparados en el nombre de la cuestión, un planteo entre infantil y enfermizo, en límite con la paranoia.

La reducción del IVA en la construcción puede ser un camino, no hay que descartar ninguno pero quizás acompañado de otras iniciativas concretas, ofrezca mejores resultados y en un plazo de tiempo menor se puedan ver los resultados.

La retracción del consumo tiene su componente psicológico y está bien que así suceda, lástima que eso no se dio con un grado de mayor responsabilidad en el pasado, que ahora sea producto de las circunstancias y no de un razonamiento debidamente inducido, ya que está claro que estas instancias de perspicacia no fueron la constante general de la última década.

Quienes han vivido inmersos en esta burbuja, no sólo inmobiliaria, sino de forma de vida, serán la clase dirigente del futuro no tan lejano y sería bueno que fueran preparándose para ello, sin la carga emocional que puede llegar a representar el recuerdo de haber sido y el dolor de ya no ser.

No hay dudas que el aprendizaje será duro, no será fácil pasar de una economía de bienestar y del todo poder a una situación distinta, donde hasta el más mínimo gasto deba ser analizado en cuanto a si es absolutamente necesario o no lo es.

Deberá cambiar, aunque suene fatal; el querer por el poder, sin necesidad de enloquecer luego de tomar la decisión, ya que cuando llueve, llueve para todos, pero cuando no llueve, también no llueve para casi nadie.

Hay muchas cosas por descubrir, el autobús, la medicina de la seguridad social, los pisos sin piscinas, los trabajos pagados casi al valor del convenio, el desagobio, la escuela pública, etc., por citar sólo algunos ejemplos, que más vale que se asuman antes que la situación convierta a los poseedores de hipotecas y deudas varias en engrosadores de las listas de morosos y subastados.

Y luego a empezar de nuevo pero esta vez sabiendo que las cosas pueden tener un final, que ningún futbolista se retiró a un paso de la jubilación, que la vida no es eterna y que cuando uno menos se lo espera puede cambiar el clima y hace falta un abrigo.

Muchos se la creyeron y lo que aún es peor, todavía no la entienden, aunque digan que tienen un amigo que trabaja, trabajaba o trabajó en una constructora o en una inmobiliaria y que ahora está en el paro.

Todavía se está a tiempo, no dejemos pasar la oportunidad, la máquina pisa-tontos no se detiene y puede hacer estragos.